Lanzarote

Lanzarote es una isla situada en el Océano Atlántico frente a las costas africanas, y que forma parte del archipiélago canario. La capital de la isla es Arrecife. Pertenece a la provincia de Las Palmas.

El nombre Lanzarote le puede venir del marino genovés Lanceloto Malocello, quien visitó la isla en el siglo XIV.

Es la más oriental del archipiélago y se identifica con el manto volcánico que se extiende a lo largo de toda la superficie debido a la gran actividad volcánica de principios del siglo XVIII.

Se encuentran a una distancia de 1000 km de la península ibérica y a 140 de la costa africana. Junto a la isla se encuentran los islotes o islas menores de Alegranza, La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste.

Las Peñas del Chache con 670 m de altitud es el pico más elevado de la isla.

También Lanzarote posee el Parque Nacional de Timanfaya y la isla está bajo la protección de Reserva de la Biosfera de la Unesco. Tiene el túnel volcánico submarino más largo del mundo, el llamado Túnel de la Atlántida.

La isla cuenta con el Aeropuerto de Lanzarote-Guacimeta, en el municipio de San Bartolomé, así como con los puertos marítimos, Puerto de los Mármoles en el municipio de Arrecife, y el puerto de Playa Blanca en el municipio de Yaiza

Clima

Las temperaturas máximas en Lanzarote oscilan entre 22º y 25º, las mínimas no descienden de 12º en invierno y la media de precipitaciones es de unos 200 mm anuales. Las precipitaciones varían de los 250 mm en Famara a tan sólo 50 mm en la zona de la Costa del Rubicón. El clima es mucho más templado de lo que correspondería por su latitud geográfica.

Hay 2 elementos climáticos que determinan la benignidad atmosférica: los alisios y la corriente fría de Canarias. El viento es prácticamente permanente en la isla. En los meses de verano pueden presentarse tormentas de viento con arena procedentes del desierto o siroco  con temperaturas de hasta 46º.

Lanzarote está inmersa en la zona climática cálida y seca que se corresponde con su latitud, incluida en el cinturón de altas presiones subtropicales. Su clima es subdesértico, se caracteriza por tener un régimen pluviométrico escaso, atribuible fundamentalmente a la especial orografía de la isla, ya que su escasa altura impide la retención de la humedad que contienen los vientos alisios, con excepción de las zonas más altas. Esta característica impide la existencia de lluvias orográficas, tan abundantes en las islas occidentales, ya que no existen obstáculos montañosos de envergadura que puedan detener el llamado mar de nubes.

Historia

La isla esta poblada desde hace al menos dos milenios. Los habitantes actuales de la isla se conocen genéricamente como conejeros. Antes de la conquista castellana estuvo poblada por Maxos, siendo estos un pueblo bereber.

Fuentes

Las descripciones que hicieron los primeros europeos que visitaron la isla en la Baja Edad Media hablan de hombres de raza blanca, altos, musculosos, de gran belleza, y había muchos rubios entre ellos. Los datos que se conocen de los aborígenes de la isla son indirectos y poco fiables.

Economía y sociedad

Los antiguos mahos vivían del pastoreo, el marisqueo de orilla, la recolección de frutos y tenían una agricultura muy limitada. No conocían los metales y habían perdido los conocimientos sobre la navegación oceánica. Vivían en cuevas o chozas de piedra semienterradas, vestían pieles de cabra sin curtir y se alimentaban de gofio, carne de cabra y pescado.

La organización social estaba adaptada a las condiciones de la isla, pobre en recursos de todo tipo. La jerarquía era patriarcal y hereditaria, ejercida por reyes que eran elegidos por los nobles, y la justicia extremadamente dura según los primeros visitantes europeos, se administraba en la plaza pública o tagoror.

Indican una adaptación a la escasez permanente de recursos. La procreación estaba limitada por el infanticidio femenino, práctica utilizada para lograr un control poblacional en una isla de recursos escasos. Probablemente fruto de la práctica del infanticido femenino, en determinado momento la población femenina llega a ser menor que la masculina, lo cual llevaría a que se dieran casos de poliandría en los que cada mujer tenía 3 maridos que se turnaban mes a mes, esto podría suponer, por otro lado, unas normas de residencia matrilocales.

La conquista de Lanzarote

Las isla de Lanzarote era conocida en el mundo antiguo. Fue visitada por los Fenicios, que buscaban la orchilla, el preciado tinte rojo que crece en las rocas orientadas al norte de la isla.

El único testimonio documental de la época medieval, muy dudoso, es el famoso viaje de San Borondón. En 1312 el navegante genovés Lanceloto Malocello redescubrió la isla de Lanzarote para Europa y le dio su actual nombre, que aparece por primera vez en el mapa portulano de Angelino Dulcert en 1339.

Durante los siguientes 50 años se organizan varias expediciones, más bien razzias, que buscan esclavos, pieles y tintes. Comienza con esto el declive de la población aborigen.

En 1377 el vizcaíno Ruiz de Avendaño, comandante corsario de la flota castellana, naufraga tras una tormenta en la isla de Lanzarote, donde es recibido por el rey Zonzamas, que le ofrece la hospitalidad de lecho con la reina Fayna. De esta relación nace la princesa Ico, blanca y rubia, madre del último rey de Lanzarote, Guardafia.

En 1393, el noble castellano Almonáster llega a Lanzarote. Cuando regresa a la península lleva consigo nativos y algunos productos agrícolas.

La conquista definitiva de la isla se produce con la expedición de los mercenarios y aventureros normandos Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle, al servicio de Enrique III de Castilla.

Cuando llegan a la isla en 1402 quedan solo 300 nativos y los expedicionarios se establecen en la Costa del Rubicón, en el sur de la isla. Después del intento fallido de conquistar Fuerteventura, Bethencourth vuelve a Castilla y le es otorgado el señorío de Lanzarote. Cuando regresa la resistencia de los nativos ha sido reprimida a sangre y fuego por Gadifer de la Salle.

Tras sucesivos fracasos en la conquista de otras islas y dado el escaso interés comercial que despertaba Lanzarote entonces, Jean de Bethencourt cede el señorío de la isla a su pariente Maciot de Bethencourt.

El señorío feudal

Lanzarote se convierte en un señorío feudal que pasa de mano en mano de los descendientes de Bethencourt a nobles andaluces como el Conde Niebla, Hernán de Peraza y Pedro Barba.

En estos primeros años se llevará a la isla un importante contingente repoblador de origen berberisco, que se fusionará con la población aborigen y con los colonizadores europeos.

Durante las siguientes centurias la isla mantendrá una estructura de poder feudal, hasta la abolición del señorío por las cortes de Cádiz en 1812. Dada la cercanía con la costa africana, Lanzarote será objetivo de los ataques de piratas berberiscos y europeos.

En 1586 el corsario berberisco Amurat toma la isla con quinientos hombres y captura a la familia del señor. En 1618 Soliman invade y arrasa la isla. Sir Walter Raleigh, durante su última expedición en busca del Dorado, ataca Arrecife en 1617 y arrasa la ciudad. La población se refugia durante los ataques en la cueva de los Verdes.

Actividad económica

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se introdujo el cultivo de la Barrilla o sosa, una planta rastrera rica en álcalis que se empleaba para la fabricación de jabón. De América llega a Lanzarote el cultivo de la cochinilla en tuneras, la papa y el tomate.

La cochinilla fue durante algún tiempo una de la industrias más importantes de la isla. Todavía pueden verse las plantaciones en los pueblos de Guatiza y Mala. De Europa llegan las viñas con las que se fabricara el vino de malvasía, el preferido por el personaje de Shakespeare Falstaff.

Siglo XX

Durante el siglo XX la economía de la isla pasó de depender de la agricultura y la salazón de pescado a depender casi exclusivamente del turismo.

La figura de César Manrique fue clave para que el desarrollo turístico de la isla no destruyera el paisaje original, además de ser el creador de algunos de los lugares de mayor interés de la isla.

Los jameos del Agua, el Monumento al Campesino, el Mirador del Río y el Taro de Tahiche, sin embargo, el modelo desarrollista de los últimos años sí que está produciendo un deterioro del paisaje y del medio ambiente de la isla, pese a que la ésta haya sido declarada Reserva Mundial de la Biosfera.

Esta economía volcada hacia el turismo y el sector de la construcción ha llevado a Lanzarote de ser una isla que emigraba a ser una isla que vive una enorme inmigración fruto de la cual ha experimentado un espectacular aumento demográfico. Pese a que suela marcarse la inmigración procedente del África continental por las condiciones en que esta tiene lugar, el mayor contingente poblacional procede sin embargo del continente europeo.

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