Posiciones para el parto

La peor posición para parir, después de haciendo el pino, es la de litotomía, tumbada sobre la espalda. Esta postura es la habitual en los partos pero únicamente por facilitar la labor al obstetra, pero es incómoda para la mujer y aumenta las posibilidades de que el parto termine siendo intervenido.

En litotomía, debido a la presión sobre el hueso sacro, el canal de parto se reduce, haciendo más difícil el paso del bebé, que además no puede aprovechar la fuerza de la gravedad para ayudarle, complicando el nacimiento.

Antes de empezar a ser popular la posición tumbada, en todos los momentos de la historia y en todas las civilizaciones, las mujeres han optado por el parto vertical.

Durante la dilatación lo ideal es que la mujer tenga libertad de movimiento. Ni en esta fase ni en las otras hay una posición ideal, sino que cada mujer debería escuchar a su cuerpo y adoptar la postura que más le convenga. Es frecuente que la mujer prefiera pasar la dilatación en movimiento, bien caminando, bien balanceándose o haciendo movimientos giratorios con la pelvis. Otras mujeres preferirán estar paradas o metidas en una bañera o piscina, ya que el agua caliente ayuda a reducir la percepción de dolor y favorece la relajación.

Durante el expulsivo es importante que la mujer pueda elegir la posición en la que va a dar a luz y que sea capaz de cambiar de postura cuantas veces desee, para estar cómoda en todo momento.

En cuclillas la pelvis se abre completamente, ensanchando el canal de parto y utilizando la fuerza de la gravedad para favorecer y acelerar  el nacimiento. Por desgracia, en las sociedades occidentales las mujeres no estamos acostumbradas a mantener esta posición, pues estamos más acostumbradas a sentarnos en sillas, y puede resultar incómoda. Es deseable practicar esta postura durante el embarazo el mayor tiempo posible, ya que ayuda a flexibilizar los ligamentos de la pelvis y fortalece las piernas.

Permanecer de pie es cómodo para poder balancear la pelvis y es frecuente que las mujeres busquen el movimiento, sobre todo antes del expulsivo. El acompañante puede sostener a la mujer situándose delante o bien detrás de ella y, en la contracción, acompañar su movimiento de balanceo.

En la fase de pujo, estas posiciones son más cómodas cuando la mujer se apoya sobre algo: el respaldo de una silla, la cama, una pared o, por supuesto, el acompañante. Éste, si la mujer está acuclillada, se puede situar en una silla delante de ella para permitirle apoyar los brazos o la cabeza.
Tanto en cuclillas como de pie puede resultar cómodo colgarse acuclillada dando las manos al acompañante o de pie colgándose del cuello del acompañante o de un fular o sábana atado de un punto en el techo. Se puede atar 2 nudos en un extremo del fular y pasarlo por la parte superior de una puerta y cerrarla, de modo que la tela quede pillada y la mujer se pueda colgar de ella.

En las posturas a 4 patas se puede balancear la pelvis, el canal de parto está abierto y se reduce la presión sobre el perineo. Es posible que la madre quiera apoyar los brazos y cabeza sobre el suelo, en cuyo caso es conveniente colocar un cojín o almohada,  o bien sobre una superficie ligeramente elevada, como  las piernas del acompañante, que estaría sentado en una silla delante de ella, o sobre la pelota de dilatación.

En todas estas posiciones para el parto es recomendable colocar un cojín, manta o almohada bajo las rodillas de la mujer. Algunas mujeres que paren a 4 patas encuentran reconfortante si el acompañante pone un fular o manta alrededor de su barriga y sujeta tirando ligeramente de los extremos, ya que ésto quita peso de su espalda. También se suele agradecer la aplicación de calor en la zona lumbar y el sacro: los saquitos de huesos de cereza u otras semillas, las bolsas de agua caliente o las mantas eléctricas se adaptan perfectamente a este fin.

Las posiciones sentadas, para resultar confortables, deben dejar libre el perineo, sobre todo en la fase expulsiva cuando ya hay mucha presión en la zona. Se puede usar una silla de partos, y muchas mujeres encuentran muy cómoda la opción de sentarse en el wc. La mujer se puede sentar en la taza del water o en una silla de espaldas, de modo que el acompañante puede aliviar su zona lumbar con masajes o calor.

En la posición de cabaret el acompañante se sienta en una silla con las piernas abiertas y la mujer se sienta encima de frente a él, con las piernas abiertas por encima de las suyas. Cuando viene la contracción el acompañante abre  más las piernas, mientras la mujer se cuelga del cuello y queda suspendida. De este modo se utiliza la fuerza de la gravedad.

En ocasiones la mujer querrá tumbarse o reclinarse, sobre todo si tiene dolor de espalda o el parto está siendo largo y se encuentra  cansada, entonces es recomendable colocar cojines o almohadas en su espalda de modo que quede reclinada y que el parto sea más cómodo. También se puede colocar el acompañante detrás de la mujer para sujetarla.

Las posiciones laterales también son muy cómodas y permiten a la madre descansar y relajarse. Puede ser que la madre encuentre alivio en que el acompañante sujete su pierna superior en una posición flexionada para facilitar la apertura de la pelvis. En el expulsivo, esta postura alivia la presión sobre el perineo y reduce el riesgo de desgarro.

Es frecuente que las mujeres cuyos bebés vienen en presentación posterior o lateral adopten posturas inusuales y asimétricas en el parto,  inconscientemente están ayudando a sus hijos a ponerse en la posición correcta para ayudar a su hijo a rotar hasta la posición correcta y que no tenga problemas para pasar por el canal de parto.

La mujer puede ponerse de pie con una pierna levantada apoyada sobre una silla o sofá. Puede ayudar mucho que el acompañante la sujete desde detrás pasando los brazos por debajo de sus axilas. También puede arrodillarse,  con una rodilla sobre el suelo y la otra levantada apoyando el pie.

 

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